Mr.Brooks
9 Diciembre 2007 – 16:03

Earl Brooks (Kevin Costner) lo tiene todo: una esposa encantadora (Marg Helgenberger) y una hija que le adora (Danielle Panabaker), una excelente reputación en la comunidad, además de su propio y próspero negocio. Sin embargo, el Sr. Brooks tiene una doble vida que nadie sospecha siquiera. También es el célebre asesino en serie apodado como el “Asesino de la huella del pulgar.” Aunque se halla inactivo por el momento, su compulsión patológica se ve inflamada una vez más por su alter ego astuto y perverso (William Hurt), a quien el Sr. Brooks culpa de sus transgresiones. Sin embargo, al ceder a un nuevo y malvado impulso de asesinar a una pareja desprevenida, el Sr. Brooks comete su primer error pues es observado por un fotógrafo voyerista (Dane Cook), quien opta por hacerle chantaje mediante una demanda extraña.
Eclipsado por su banda sonora, empieza bastante bien, mostrándonos a un Kevin Costner irreconocible en el papel de “malo”.
De hay el film transcurre con normalidad sin mostrarnos nada en especial a parte de un excepcional William Hurt (ofreciéndonos varios momentos que te sacaran una malvada sonrisa). Pero a partir de la aparición en escena de Dane Cook, se empieza a convertir en una película muy surrealista y con hechos sin sentido que gravemente marcan la película.
Podríamos decir que es que es otra obra de asesinos en serie que no nos muestra nada. El film se vuelve soso ya que la historia y el mismo asesino es soso y sin nada que lo haga diferente al resto.
Y escena a escena la película se ve envuelta en una historia sin sentido alguno que fluye pero mal, incluyendo a personajes que no tienen nada que ver y que solo molestan en la trama.
Aparte de la actuación de William Hurt destacar tambien el papel de la “adorable” Danielle Panabaker que contribuye a lo que podría haber sido un buen final, pero como ya he dicho, podría haber sido, pero no fue.
LO MEJOR:
- La ultima escena de Danielle Panabaker.
LO PEOR:
- Que se cargan lo único bueno que podría tener el film Su constante surrealismo.
Autor Kenny